Un 60% menos de emisiones en 2050 con respecto a las de 2010

¿Es realmente necesaria una descarbonización europea? ¿Quién es el auténtico culpable de esta emisión de gases nocivos? El CO2 es el protagonista de muchas de las charlas sobre cambio climático, biodiversidad, enfermedades cardiorrespiratorias… Solo por ofrecer un dato, este gas es el agravante de la mayoría de los casos de asma. Y sí, el sistema de movilidad que prioriza el vehículo de combustión tiene gran parte de culpa.

El transporte de hoy en día genera la tercera parte de emisiones de CO2 en la Unión Europea, siendo un 72% de éstas del transporte de personas y mercancías en la carretera (y un 60% del total: los automóviles particulares). Acabar con la dependencia de ciertos transportes implica descarbonizar nuestro continente. De ahí el nacimiento de un objetivo que tiene cifras y fecha: un 60% menos de emisiones en 2050 con respecto a las de 2010.

Y no: no pensemos que con limitar la entrada a ciertas zonas de nuestra ciudad o apostar por vehículos de gas (que emiten más CO2 incluso que los diésel) vaya a ser suficiente o resolutivo.  La solución es un compromiso de todos en el día a día y cambiar muchos hábitos cotidianos.

Lo que se dice sobre la descarbonización europea

“Europa debe ser climáticamente neutra de aquí a 2050”. Así lo recoge el Parlamento Europeo, líder en neutralidad energética ante otros grupos de países. La estrategia a seguir es tan sencilla como:

    • Invertir en soluciones tecnológicas realistas.
    • Motivar y concienciar a la ciudadanía.
    • Fomentar las sinergias y trabajar la política industrial, financiación e investigación.

Todo este plan se puso en marcha con el Acuerdo de París de 2016, un acuerdo universal y vinculante bajo las decisiones de la ONU sobre el cambio climático. Su objetivo es frenar el aumento de la temperatura global (limitando su subida a 1,5 grados) y, para ello, las emisiones de CO2 deben ser casi la tercera parte de las actuales. Y cero en el caso del transporte.

Y vamos por buen camino, aunque aún queda un largo trecho. Se estima que para 2050 la demanda de combustibles fósiles se reducirá hasta alcanzar el 20%. Y, dado que todos los países de la UE firmaron el Acuerdo de París, significa que están comprometidos a reducir (hasta desaparecer) su huella de carbono en 30 años.

¿Qué le queda por hacer a Europa?

Descarbonizar un sector tan dependiente del combustible fósil como es el automovilístico no es fácil… ¿o sí? Actualmente las alternativas de transporte son tan numerosas que ya vamos concienciados a la hora de elegir. ¿No quieres coche propio porque contamina mucho? Aprovecha los beneficios del carsharing o motosharing. ¿Evitar los atascos mañaneros? Elige el transporte público.

Pero, para conseguir que los vehículos sean cero emisiones al circular, solo podemos apostar por un modelo: el eléctrico. Eso sí, cargado con energías 100% renovables. Y la UE y los gobiernos locales lo saben, por eso aportan ayudas y ventajas a aquellos que quieran pasarse al lado smart mobility de la conducción.

En definitiva, Europa se está descarbonizando. Y aunque aún queden 30 años para cumplir con esta exigencia, muchos países ya están apostando por energías renovables, un transporte más limpio y menos dependiente. El aire, más que nunca, es cosa de todos.