El gas natural prometía ser una alternativa para remediar a corto plazo la contaminación producida por los combustibles fósiles en el transporte. Un nuevo estudio de Transport & Enviroment ha determinado que los coches de gas no son tan eficientes ni limpios como se creía.

La búsqueda de combustibles limpios para sustituir a diésel y gasolina en el transporte es una preocupación constante para todos. Los coches de gas se planteaban como una de las soluciones intermedias hacia un transporte 100 % libre de emisiones. Sin embargo, este informe demuestra que no solo no cumple con los mínimos criterios de sostenibilidad, sino que contamina de igual manera que los carburantes tradicionales. No hay que olvidar que el marco de actuación de la Unión Europea en materia de clima y energía exige la reducción, antes de 2030, de al menos el 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 y para ello es necesario poner freno a los combustibles fósiles.

El estudio concluye con cuatro afirmaciones que explican el surgimiento del gas natural como alternativa. También sitúan a los coches de gas natural comprimido (GNC) como los grandes enemigos de la movilidad sostenible. No es solo porque no permiten esa reducción inmediata de gases de efecto invernadero. También ralentizan el paso hacia otras tecnologías que sí son respetuosas con el medioambiente, como la movilidad eléctrica:

    • El uso de gas fósil en el transporte solo aporta beneficios limitados para la calidad del aire.
    • El argumento comercial a favor del gas en el transporte depende casi totalmente de las subvenciones y exenciones fiscales.
    • Ante la disminución de la demanda de su producto en otros sectores, la industria del gas tiene un gran interés en crear un nuevo mercado para el metano en el transporte.
    • Es difícil ver beneficios significativos derivados de un cambio hacia el metano. En la mayoría de los casos el mismo cambio podría lograrse, en mejores condiciones, con otras tecnologías.

Los coches de gas (GNC) no son movilidad sostenible

Para que un medio de transporte se considere parte de la movilidad sostenible debe ser limpio, respetuoso con el entorno y eficiente en el uso de recursos y energía. Según el estudio de Transport & Enviroment, el uso del gas natural en el transporte no responde a estas necesidades. ¿Por qué es perjudicial para el entorno?

    • La utilización del gas natural para el transporte en carretera no contribuye a reducir gases de efecto invernadero. Tampoco la dependencia energética del exterior.
    • Los vehículos a gas natural son tan contaminantes como los de gasolina. También los que se encuentran bajo los nuevos estándares del diésel.
    • ¿Sabes que es el NOx? Los óxidos de nitrógeno son gases contaminantes para la atmósfera. Estos afectan tanto a las personas como al entorno. Los camiones de gas emiten este residuo en mayor cantidad que cualquier otro tipo de vehículo.

Pero, si los coches de gas natural no son la solución, ¿qué alternativa nos convendría seguir? Los compromisos adquiridos en los últimos años por la Comisión Europea urgen a encontrar una solución limpia, económica y de rápida implantación.

El coche eléctrico, aliado del planeta

Una de las mayores ventajas de un coche 100 % eléctrico es que no contamina al circular. Al no sufrir procesos de combustión, su motor no emite partículas contaminantes, como ocurre con los vehículos tradicionales. Por esta razón, conducir un coche eléctrico está libre de humos, respeta el entorno y el planeta.

También respeta el medioambiente desde el origen, pues ya hay empresas que ofrecen energía certificada 100 % renovable para la recarga de estos coches, además de planificar un amplio despliegue de puntos de recarga que favorecerá a corto plazo la implantación de este modelo de movilidad sostenible que sí supone una mejora para todos.

Viena, un estudio reciente

Un informe de la Universidad de Graz en Viena (aquí tienes el enlace, disponible en alemán) estudia la contaminación de los autobuses de la ciudad, de gas, frente a al diesel (EURO6). 

El resultado no nos sorprende: los vehículos de gas emiten más dióxido de carbono y NOx, dos de los gases más contaminantes de los vehículos de combustión. Sin duda, la mejor opción sigue siendo el coche eléctrico.