La emisión de CO2 de los coches es un asunto que preocupa a los gobiernos de la Unión Europa, que han decidido tomar medidas al respecto.

35% es la reducción de huella de carbono que exigirán los gobiernos europeos a los nuevos coches y furgonetas dentro de 12 años. Esta medida responde a la preocupación de los poderes políticos de la Unión por los peligros de la contaminación y la subida de temperaturas global tan alarmante.

La emisión CO2 de los coches se reducirá en 2030

Los ministros de medio ambiente de los 28 países de la UE, tras más de medio día de negociación, han pactado que la reducción de emisiones de CO2 de los coches sea del 35%, una cifra que se sitúa a medio camino entre las posturas más conservadoras. Alemania y países del este, que querían reducirlo en un 30%. Los más ambiciosos, Francia y países del norte, que querían llegar hasta al 40%.

Este pacto tiene dos partes igual de importantes. La primera es que en 2024 se revisará este acuerdo con una posible actualización. La segunda es que 2025 es la parada en este camino en la cual la industria del automóvil tendrá que reducir las emisiones contaminantes en un 15%.

Este acuerdo es el empuje que necesitaba la industria del automóvil para acercarse a una movilidad sostenible, libre de CO2 y con un mayor compromiso por el medio ambiente. Además, las propias ciudades y sus ayuntamientos también se están volviendo más restrictivos en cuanto a protocolos de contaminación se refiere.

banderas UE
el compromiso de toda la UE ha sido clave para pactar este nuevo plan

¿Qué tienen que ver los coches con las emisiones?

A no ser que tengas un coche cero emisiones, como los coches eléctricos, sabrás que al circular emites una cantidad de gramos de CO2 a la atmósfera. Esto depende del tipo de coche y modelo , pero la clasificación que hace España se establece en:

    • Emisiones inferiores a 120g por kilómetro.
    • Emisión de 120g a 160g por kilómetro.
    • Emisiones de 160 g a 200 g por kilómetro.
    • Emisión de más de 200 g por kilómetro.

Éstas, si se multiplica por el total de coches del planeta, representan una huella de carbono gigante que está agujerando la capa de ozono, la responsable de que los rayos del sol más perjudiciales no lleguen a nosotros.

El gobierno español, para gravar esta huella de carbono de los coches particulares, creó el Impuesto de Matriculación, en el cual, según el rango de emisiones en el que se encuentre el vehículo, pagará más o menos. A esta medida, que impulsa a los conductores a adquirir vehículos menos contaminantes, se suma la del conjunto de Europa. Finalmente parece ir en buen camino para reducir la huella.