Para miedo, el de la contaminación

¿Truco o trato?  Halloween llega, y con él vuelven zombies y vampiros. Pero no hace falta que te tragues un maratón de pelis de miedo y palomitas para verlos, porque, entre otras muchas cosas, el siglo XXI nos trae la posibilidad de ver estas figuras de auténtico terror, y, además, hacerlo sobre cuatro ruedas. ¿No nos crees?

Y es que no, las momias ya no son así. O no son solo así.  Las nuevas duermen en garajes, echan humo por un tubo y da miedo la cantidad de contaminantes que exhalan. ¿Ya sabes de qué hablamos? En efecto, el miedo lo ponen ahora los coches de combustión (los que utilizan combustible fósil para funcionar). Te ponemos en situación, ¡dentro terroríficos datos!

Los coches de combustión destilan cierto aroma pestilente que, además no es que le venga muy bien a nuestro medio ambiente. ¿Qué no es para tanto? Para que te hagas una idea, la mayor central de carbón de nuestro país se encuentra en A Coruña. Emite unos 6.9 millones de toneladas de CO2 al año. Para equiparar esta cifra de emisiones harían falta 2,3 millones de coches de combustión. Muchos, ¿no? ¿Y si te decimos que cada día, en Madrid, un millón de coches se mueven cada mañana? ¿Ya no son tantos, verdad?

Y es que, en ciudades a priori modernas, como la capital del país, el 41% de las emisiones de gases de efecto invernadero aún provienen del transporte y, de ellos, el 80% está causado por vehículos privados. Datos, todos ellos, que dan para película de terror. Y para trilogía.

Qué pasaría si…

Si continuamos el ritmo actual, el número de vehículos en el planeta superará los mil millones en el año 2030. Si el consumo promedio de estos vehículos continúa siendo el mismo (es decir, primando aquellos que utilizan combustibles fósiles para su funcionamiento), dentro de diez años se desencadenará una crisis energética y ambiental prácticamente irreversible.

Pero no hace falta esperar 10 años para conocer las consecuencias que la contaminación está teniendo en el planeta. A día de hoy, y como reza un estudio del European Heart Journal, ya son casi nueve millones de muertes en el mundo y 800.000 en Europa las relacionadas con la contaminación del aire.

¿Qué puedo hacer yo?

No todo está perdido, y, si lo que quieres es de la convertirte en el bueno de la peli y salvar al planeta terrible invasión de la contaminación derivada del transporte, te traemos varias soluciones:

    • Anda. Muévete a todos los lugares que puedas (los más cercanos a tu domicilio) olvidando el coche en el garaje.
    • Utiliza el transporte público. Y utiliza el tiempo extra que te ofrece para acabarte ese último libro, ver el capítulo de estreno de esta semana o, simplemente, pensar en tus cosas un rato sin tener que estar pendiente de la carretera.

Si, a pesar de todo, tienes que utilizar el coche, pásate a la última tendencia en transporte: el coche eléctrico.

El coche eléctrico es sinónimo de ahorro, y no solo en cuanto a contaminación se refiere. Aunque también. Desde su proceso de fabricación (que requiere un menor número de piezas que uno de combustión), hasta su circulación (durante la que emite casi cero gases de efecto invernadero), este tipo de vehículo ahorra en contaminación, ahorra en humo, ahorra en emisión de gases nocivos y hasta ahorra en quebraderos de cabeza (ya que tampoco hace ruido, algo muy de agradecer entre el caótico tráfico de las ciudades).

Así que ten miedo, pero solo por gusto…

Somos grandes amantes del género, y, por eso, nos gusta ese pinchazo en el estómago cuando una película nos da algún que otro susto. Pero si, como a nosotros, solo te gustan los sustos en la ciencia ficción, huye de todo lo que tenga que ver con la contaminación, pásate el movimiento en verde y deja atrás a los antiguos vampiros, momias y Frankensteins que duermen en tu garaje.