Una recarga económica para seguir cargando la movilidad eléctrica

Si fijamos la vista en Barcelona, Wallbox se posiciona como una importante compañía de carga de vehículos eléctricos. Por eso,  Iberdrola vuelve a apostar por ellos, gracias a su compromiso con la filosofía de la marca: “reducir la dependencia mundial de los combustibles fósiles”.

Siendo este también un objetivo principal para Iberdrola, la compañía no ha dudado en participar en su segundo tramo de inversión de 23 millones de euros. ¿Cuál es la relación entre estas dos compañías? ¿Qué objetivo tiene esta ronda de inversión?

La historia de Wallbox

Aunque esté ubicada en la capital catalana, esta empresa se dedica a la movilidad global. Ellos mismos apuestan por cambiar la forma en que el mundo utiliza la energía. Experiencia, diseño y facilidad son las palabras con las que describen a sus productos.

Desde 2015 no ha habido más que aciertos en sus modelos para cargar un vehículo eléctrico (EV). Destaca la gama Pulsar para la carga inteligente y la gama Commander para la carga de varios coches al mismo tiempo.

La historia de Wallbox e Iberdrola

Su primera ronda de financiación, que tuvo lugar hace un año, obtuvo 15 millones de euros para su expansión internacional. Iberdrola ya encabezó, a través de su programa de start-ups Perseo, el apoyo a esta iniciativa.

La compañía energética valora esta hazaña como un paso más dentro de  su Plan de Movilidad Sostenible, con el que quieren desplegar 150.000 estaciones de recarga de baterías eléctricas hasta 2021. Una apuesta por la movilidad cero emisiones al circular.

¿ Cuál es el objetivo de esta segunda ronda de inversión?

Wallbox quiere impulsar su crecimiento internacional ya bastante posicionado en mercados como el de China y América del Norte, además de para impulsar sus esfuerzos en I+D+i.

El CEO de Wallbox, Enric Asunción, ha confirmado los progresos significativos tanto en expansión como en el desarrollo de tecnologías avanzadas de carga.

Y para el empleo local, Wallbox anuncia una apertura de nuevas instalaciones en la zona franca de Barcelona, con un objetivo de producción de 500.000 cargadores de coche eléctrico al año. Un esfuerzo mayor dada la situación que se atraviesa en la actualidad.

Respecto a esto, Luis Buil, responsable global de Smart Mobility en Iberdrola, comenta que “esta inversión demuestra cuánto creemos que la movilidad sostenible será uno de los sectores clave durante la recuperación post-COVID-19, que necesariamente debe avanzar hacia una economía baja en carbono. Con nuestro apoyo y compromiso con Wallbox, también avanzamos en nuestra estrategia de lanzar una infraestructura de carga para seguir impulsando el transporte de ‘cero emisiones”.

Un nuevo ejemplo de que la movilidad sostenible tiene fuertes aliados en el camino hacia el futuro. Más aún si surgen sinergias como la de estas dos grandes empresas sostenibles.