¿Estás pensando en pasarte a este transporte y no tienes idea de cómo funciona y dónde cargar un coche eléctrico? Te vamos a contar los diferentes sistemas de recargas y ayudarte a localizarlos.

El coche eléctrico sólo funciona con electricidad. A excepción de algunos vehículos industriales y autobuses movidos por pila de hidrógeno, el resto se impulsa gracias a la energía almacenada en una batería. El método de cargar un coche eléctrico es sencillo, basta con enchufarlo a una red para que la batería se recargue.

La carga la podrás realizar desde puntos de recarga públicos (oficinas, comercios, parkings públicos), electrolineras (estaciones de carga eléctrica), o instalando un cargador en tu vivienda unifamiliar o garaje comunitario, denominado caja de pared o muro (wallbox). El tiempo de carga varía en función del amperaje del punto de recarga y de la capacidad de la batería. Aquí te contamos los diferentes sistemas de carga mediante cable/enchufe y cómo localizarlos:

1. Recarga convencional (en casa o en la oficina)

Esa carga emplea la intensidad y el voltaje eléctrico propio de una vivienda. Por lo general nos ofrece 16 amperios, 230 voltios y una potencia de unos 3,7 kW. Con esa potencia recargar tu coche eléctrico tardaría un tiempo entre las 6 y las 10 horas, dependiendo de la capacidad de la batería y del tipo de conexión de recarga. Considerando el tiempo mínimo de estacionamento para que se lleve a cabo la recarga vinculada del vehículo, lo ideal sería recargarlo en el garaje de tu vivienda o tu comunidad de vecinos durante el horario nocturno, o en el parking de tu empresa durante el horario laboral.

Cuando compras un coche eléctrico, los fabricantes incluyen un cable que se puede conectar a un enchufe doméstico o de parking. No resulta ser la opción más recomendable ya que los enchufes convencionales no se diseñaron inicialmente para la recarga intensiva de vehículos. Su uso debería ser ocasional o de “emergencia”. Sin embargo existen sistemas de conexión más seguros y homologados para este uso . Son los denominados Wallbox, cuya instalación cuesta entre 500€ y 1.200€. La comunidad de propietarios no se puede negar a dicha instalación si está avisada y no es necesario un nuevo contrato de suministro eléctrico ya que se aprovecha de la potencia de la instalación eléctrica de la vivienda para realizar las recargas cuando la potencia requerida es menor: por la noche. De esa forma no solo tu coche estará listo para el día siguiente, sino que habrás conseguido el máximo ahorro en factura.

2. Recarga semi rápida (en oficina o parking público).

Esta recarga utiliza normalmente 32 amperios de intensidad a 230 VAC de tensión, por lo que estaríamos hablando de una potencia de unos 7,4 kW. Con este nivel de potencia, el proceso de carga de la batería tarda unas 4 horas, la mitad de las horas que implica la recarga convencional. Considerando el tiempo reducido en obtener una carga completa es un tipo de recarga apta para su instalación en comercios, aparcamientos, cines… y si por cualquier motivo en tu vivienda tienes contratada potencia de sobra, esta es sin duda tu mejor opción.

3. Recarga rápida (en vía pública o electrolineras)

Esta solución es la que se asemeja a los métodos actuales de repostaje con un vehículo de combustible. De hecho, empleando una mayor intensidad eléctrica y, además, entregando la energía en corriente continua, obtiene una potencia de salida del orden de 50 kW que reduce el tiempo de recarga de una batería de un coche eléctrico a unos 25 minutos. Lo normal es que no se haga una recarga del 100%. Se hace en torno al 80% porque a partir de ese 80% la recarga se ralentiza. Puedes tardar otros 20 minutos en recargar el 20% restante. Este servicio te lo ofrecen diferentes gestores de recarga y se instalan en lugares públicos como: centros comerciales, vía pública o incluso en gasolineras tradicionales como un servicio más.