• Consejos antes de arrancar.

  • Consejos para conducir con hielo.

Cómo moverse ante los obstáculos de nieve y hielo

Año de nieves, año de bienes. Comenzamos el 2021, un año que tiene mucha competencia con su antecesor, llevando la contraria al dicho popular y batiendo récords: comercios y restauración cerrados, al igual que las clases, retrasos en algunos servicios básicos… y una noticia que pone en riesgo la seguridad: carreteras y caminos nevados o congelados. Conducir con hielo es peligroso, pero no imposible.

La movilidad sostenible lleva intrínseca el concepto de inteligente, pues nos aleja de una conducción temeraria, no solo para ti como conductor, también para peatones, ciclistas… y otros usuarios de las calzadas. ¿Cómo nos enfrentamos a coger el coche durante una nevada o una ola de frío?

Antes de arrancar, controla la situación

Además de la temperatura en el exterior (a menos de 3º centígrados, es posible encontrar hielo en la calzada) debes controlar la temperatura que soportan las ruedas, pues, a menos de 7 grados, la goma se endurece y pierde mucho agarre.

Recuerda revisar tus neumáticos y llevar cadenas si fuera necesario. También localiza el teléfono de tu servicio de asistencia en carretera. Además, muchos coches modernos incluyen funciones para conducir por hielo o nieve, no olvides activarlas.

Si la luna de tu coche está cubierta de nieve, intenta retirarla. Si se queda una fina capa de hielo, echa agua, ¡no caliente! Evita activar la calefacción muy fuerte, es posible que el cristal del parabrisas se raje o se rompa, pero sí que arranca el motor, conecta la calefacción con el ventilador al máximo y dirige el flujo del aire hacia el parabrisas.

Hay zonas que son más peligrosas que otras, si nuestro recorrido pasa por puentes, zonas con más sombra, entradas y salidas de túneles o carreteras naturales, deberás aumentar la precaución. También si el asfalto es viejo y con grietas.

A la hora de conducir con hielo, sigue estos consejos

En esta lista encontrarás los principales problemas que pueden surgir y también cómo evitarlos:

    • Evitar movimientos bruscos de volante. Intenta ir en línea recta y toma las curvas de forma suave, manteniendo la estabilidad y velocidad constante.
    • Sobrevirajes. Cuando la parte trasera se descontrola, gira el volante en la dirección opuesta.
    • Conducción suave. Evita acelerones y frenazos bruscos, y mejor ir con marchas largas sin exceder las 25.000 revoluciones por minuto.
    • Distancia de seguridad. A casi 100 kilómetros por hora en un día soleado, la medida de detención es de 57 metros. Con lluvia, sube hasta 90. Con hielo, se puede multiplicar por 10. Respeta la distancia de seguridad y no superes el 20% la velocidad límite cuando la carretera está helada o con nieve.

Conducir con hielo y con un coche eléctrico

Todos los consejos anteriores también son aplicables a los vehículos eléctricos: seguridad, comprobaciones, conducción eficiente… Al igual que harías con un coche de combustión, revisa antes de salir el motor, la batería, los neumáticos, las luces y las escobillas. Cualquier olvido puede suponer un buen susto en la carretera.

Añadimos también, en la planificación de viajes algo más largos, el control de la autonomía de la batería y los sitios para cargar el coche eléctrico. Así podrás llegar a tu destino sin problema.

Vigila tu entorno y espacio

En definitiva, la clave para conducir con hielo es “tener más ojos que nunca”, mirar también lo que hacen el resto de conductores, no dejar de observar la calzada y reducir la velocidad considerablemente. De hecho, nuestro último consejo es este: no uses el coche si no es estrictamente necesario.

Puedes revisar los consejos de la DGT para más información.

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